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Madrid Retail Congress 2020

Retos del Retail Inteligente

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Está en juego nuestro modelo comercial

Está en juego nuestro modelo comercial

En cuestión de unos pocos años, la ya de por sí difícil situación de nuestro comercio minorista se ha deteriorado notablemente. Lentamente al principio, mientras oíamos hablar de lejos de las dificultades que atravesaba el retail en Estados Unidos. 

Y a un importante ritmo después, cuando los cambios en el sector, en la competencia y en los propios consumidores son tan grandes que echar freno a la situación ya no es una cuestión individual, sino que requiere de un redoble de esfuerzos conjuntos de todos los actores implicados.

Aún así, ciñéndonos tan solo a los datos económicos que demuestran la importancia del comercio para España, está claro que el sector tiene el músculo y la fuerza suficientes para seguir siendo el motor de nuestras ciudades y pueblos. Sigue representando un nada desdeñable 11% del PIB nacional, y genera más de tres millones de empleos. Pero los signos de desaceleración son ya evidentes en el comercio, y no por un único factor, sino por una ‘tormenta perfecta’ de elementos que nos han colocado en esta complicada situación.

En primer lugar, el cambio de hábitos de los consumidores es indiscutible: comparar productos y precios por Internet es cada vez más habitual, y para comprar ya no hace falta salir de casa, sino que el comercio online ha abierto un abanico de posibilidades que hace tan solo unos años eran sencillamente impensables.

A pie de calle, la liberalización de 2012 abrió la puerta a una política de descuentos continuados por parte de las grandes cadenas. En los escaparates de muchos comercios ya no solo vemos los tradicionales carteles anunciando las rebajas, sino que son cada vez más habituales  los que anuncian el ‘black friday’, ‘mid-season sale’, ‘ciber monday’, y demás conceptos importados de la cultura anglosajona. El pequeño y mediano comercio, lógicamente, está en clara desventaja en este escenario, ya que nuestros comerciantes tienen menos margen y no pueden seguir este ritmo de descuentos.

Las rebajas tenían, hasta ahora, una utilidad muy importante para el comerciante: dar salida al stock acumulado. Si, como hemos visto en las últimas campañas, la tendencia es que cada vez se vende menos en rebajas, la razón de ser de las mismas está quedando totalmente desvirtuada.

Pero hay una consecuencia aún peor, y es la total confusión que crean las promociones constantes en el consumidor. ¿Para qué correr a comprar algo en rebajas cuando sabes que, probablemente, el descuento sobre ese mismo producto se mantendrá un mes después?. Además, hay otro factor que no podemos ignorar, y es el empeoramiento o, siendo positivos, el estancamiento en el poder adquisitivo de los consumidores.

Como decíamos, una ‘tormenta perfecta’ cuyas consecuencias negativas las está sufriendo, sobre todo, el pequeño y mediano comercio. Hemos entrado en una dinámica muy peligrosa en la que el pequeño comercio logra subsistir, de momento, gracias al esfuerzo de precios a la baja que se está practicando, lo que se traduce en una reducción de márgenes que no es sostenible en el tiempo. Así lo demuestran los datos de los últimos meses, en los que a pesar del ligero crecimiento en las ventas del conjunto del sector, el comercio de proximidad no ha dejado de caer. Aquí está en juego por tanto, si no se toman medidas, el modelo comercial de España, tradicionalmente asentado en el equilibrio entre los distintos formatos comerciales.

Tal y como venimos pidiendo de forma reiterada en los últimos meses al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, hace falta un plan de choque urgente para revertir esta situación. Restablecer una política ordenada de rebajas y promociones es una de las medidas necesarias, pero no la única.

Es preciso también revisar la fiscalidad del sector, que en este momento resta competitividad al pequeño y mediano comercio. Es apremiante la necesidad de proteger al comercio minorista de prácticas abusivas y desequilibrios competitivos.

Asimismo, debe ponerse el foco en medidas como impulsar acciones de dinamización comercial en los núcleos urbanos, de manera que se cree un clima favorable en zonas comerciales estratégicas que garantice un equilibrio entre formatos. En este ámbito, probablemente haya que abrir un debate serio sobre los BID: un modelo de colaboración público-privada en la gestión de centros urbanos, ya en marcha en muchas ciudades europeas, consistente en crear una asociación fuerte, con aportaciones obligatorias de todos los operadores y con planes a cuatro o cinco años que permiten desarrollar una estrategia a medio y largo plazo.

Es evidente, sin duda, la necesidad de reducir la brecha digital en las pymes de comercio. Con los datos en la mano, el comercio de proximidad ocupa las últimas posiciones en materia de digitalización: el Informe e-Pyme elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI (ONTSI) demuestra, por ejemplo, que tan solo el 28,1% de las microempresas tenía disponible una web propia en 2016 (frente al 66% de las pymes y grandes empresas).

Desde la Confederación Española de Comercio, intentamos dar a nuestros comerciantes las herramientas necesarias para adaptarse al contexto actual. Un buen ejemplo, es nuestra cita,  Madrid Retail Congress, que  organizada junto a Cocem y a la revista especializada DA Retail, se celebra a finales de noviembre en Madrid, dónde les acercamos las últimas tendencias e ideas para mantener su competitividad. Sin embargo, los cambios se están produciendo a una velocidad tal, que los esfuerzos que se hagan desde una única organización no son suficientes.

Hace falta un compromiso serio y decidido por parte de las distintas Administraciones (Gobierno Central, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos), un plan de choque integral que aborde todas las cuestiones que están poniendo en peligro la supervivencia del pequeño y mediano comercio.

Queremos ser optimistas y no mirar hacia atrás, sino hacia el futuro. Esperamos que el ultimo trimestre del año sirva para recuperar las cifras en positivo, y confiamos en que nuestro próximo encuentro con la ministra Reyes Maroto sirva para que se tomen medidas urgentes que reconduzcan esta difícil situación.

Manuel García Izquierdo es presidente de CEC

(Tribuna de Opinión publicada en el Diario Expansión el jueves 20 de septiembre de 2018)

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